Umbral

Conociéndote, buscarás escapar de mi. De mi fortaleza de piedra calada en laberintos, de mis manos invisibles tomando las tuyas, de mi poder para hacerte inexistente en mis pensamientos. Un jardín oscuro ha vencido a tus proezas y el viento, cada vez más fuerte, arrasa con lo poco de vestimenta con la que se cubre tu determinación.
Entonces la luna, sarcástica, se exhibe aún más en su reflejo.
¿Y tú? ahí, escondida entre la hierba, aferrada a una tierra que te desprecia sólo por el hecho de ser como las hojas secas; pálidas, crujientes. Y te vas perdiendo en la memoria, y acaricio tus minutos de agonía. Deseo consumido, delicia sin presente, velocidad menor, temor incapaz . Aperitivo perfecto de una noche en soledad.

 
© Daniel Reynoso. Todos los derechos reservados.
 
 

Dejar un comentario